jueves, 29 de junio de 2006

¿Ciao, Roma?


Si yo te digo que acabo de llegar a Italia y estoy escribiendo este post desde mi laptop en mi hotel luego de pasear por Museos y plazas..... y que éstas son fotos de mi viaje....
Conociéndome.... fácil me crees al toque, no?

Pues no!

Este no es el Moisés de Michelangelo Buonarroti que esta en la tumba de Julio II en la iglesia de San Pietro Vincoli.... os lo juro.
Esta es una foto tomada ayer miercoles, en la casona que desde 1918 ocupa la Escuela Nacional de Bellas Artes, acacito del Congreso, en pleno Jr. Ancash en Lima, Peru.

Pero eso sí, no será la original, pero es la misma. Misma escala, mismos detalles, mismo todo. Y es que este Moisés es parte de una gran colección de réplicas que fueron otorgadas a la Escuela hace muuuuuchos años. (Cuando sepa cuantos lo pondré).
Estas son piezas que han sido sacadas de moldes que a su vez fueron sacados de las piezas originales. ¿Te imaginas?, no es una foto de la escultura, ni una reproducción hecha por un talentoso copista. Es la escultura misma... es una copia al carbón... hasta cierto punto, es su Doppelganger. Los dobleces de la tela, los rulos del cabello.

Estoy ahí parada y de pronto por primera vez, en verdad, entendí un ciclo entero de clases de Historia del Arte.
Wow.
Es Moisés!

Yo estaba en pleno extasis académico, cuando me di cuenta que le estaba tapando la vista a un chico que estaba sentado en una banca, dibujando a Moisés. No parecía alterarse con mi presencia y más bien la alterada parecía ser yo. Hace mucho que no veo a un estudiante de arte, tomarse el tiempo para sentarse a dibujar una escultura. Me resultó no sólo conmovedor, sino atrayente. Me recordé a mi misma en museos de europa, absorviendo las formas y los gestos de todo. Me sentí toda calientita por dentro.

... no puede ser.... ¿La Pietá de Michelangelo?

Pero ahí esta, en todo su esplendor y yo la tengo ahí, frente a mis ojos abiertos.

Pronto, algo llamaría mi atención. Algo lo suficientemente chocante como para despertarme de este sueño.
La Mano de Jesús esta rota, y una falange de metal se oxida con color de sangre vieja.

De pronto me di cuenta que todas las esculturas estan heridas de alguna forma. Es el decaimiento de una colección como pocas. Eso es lo que diferencia a estas de las originales. No es que sean diferentes, es que viven en diferentes realidades.

El polvo, la humedad, el tiempo, la falta de recursos, ha transformado a estas maravillas de la escultura, en piezas de mausoleo. En gigantes polvorientos que ocupan un lugar en los patios de la escuela. Me dicen que antes las clases de dibujo se hacían frente a ellas, ahí afuera del salón.
¿Se imaginan?

Ahora las esculturas, parchadas con pedazos de rafia, son guardianes de un arte que los esta dejando atrás.

A mi me parece que estan esperando. Estan esperando a los pocos jovenes que los verán a los ojos y que entrarán a las canteras, verán el sudor y las manos geniales que los trajeron a la vida. Invitándolos a que se sienten en bancas destartaladas frente a ellos, con un cuaderno de dibujo y su lapiz pitt.

Te estan esperando.




1 comentario:

Mostrok dijo...

Pues si, tienes razon, según Coco estas esculturas eran el tema de muchas clases... el aun guarda los carboncillos que hizo de ellas. Cuando regrese te prometo averiguar más de la historia de las esculturas.

Besos bella!