jueves, 28 de diciembre de 2006

Quiero Piñata: Recuento del 2006

Pocos momentos de mi ninez estan tan claros en mi mente como la fiesta de cumpleaños que mis papás me organizaron en "El Rancho". Para los que no sean de Lima, ni de mi generación... "El Rancho" era un lugar inmenso de juegos que incluía un circuito de mini golf, un cine, un trencito y muchas "cabañitas" donde se podía celebrar los cumpleaños de los niños.
Yo celebré el mio en el "Ovni". Así es.... mientras los demás tenían "La Cabaña de Blanca Nieves" yo cantaba happy brithday dentro de una nave de tecnología extraterrestre.
Pero eso no es todo. Esta foto me muestra en el exacto momento en el que, con los ojos enormes, y la felicidad en el alma, me disponía a golpear la piñata de mi fiesta. ¿Estaba acaso así de radiante por los premios de la piñata?... no.
Estaba así por La Piñata. Esa era LA piñata. Esa Piñata la había hecho mi papá para mi fiesta.
Esa Sra. Gallina de espuma era extraordinaria. Mi papá se había pasado semanas cortando plumita a plumita. Haciendo las alas. Formando el pico. Dándole forma a los chachetes.
Yo no podía más de la espera por verla volando sobre mi. Era más importante que la fiesta, que el Ovni... que mis amigos, que los regalos... (bueno, que algunos de los regalos).
Todo ese trabajo para que yo tomara el bat de madera y PAW!.... lo golpeara hasta hacerla poner el huevo.

Fue un exito total. Y ahí no quedó la cosa. Esa Gallina regresó conmigo a mi casa y se quedó dando vueltas por mi cuarto y mi vida por mucho tiempo después.

A lo largo de mi vida, he sentido esa felicidad y expectativa pocas veces. Alguna vez esperando la crítica en el periodico del domingo, o cuando estoy a punto de salir en una segunda cita con un chico que me mata. Lo llamo el Efecto Piñata Gallina. Es cuando ya lo he visto, sé como funciona pero aun no es mio, pero en pocos minutos lo será. Miiiooooo.

Este año lo sentí pero la Piñata no apareció en la fiesta el día pactado. Oh bueno. No siempre se gana.

Lo que eso produjo fue un año lleno de energía acumulada. Ganas de hacer cosas para que las cosas pasen.

Ha sido un año que ha arremetido, dejándome con ganas de sauna y sesión de reflexología.
(ya me metí en problemas... ahora mañana tendré 30 visitas de gente que busca masajistas en Google...)

Este año trabajé hasta el cansancio en mi muestra individual además de otros proyectos. He pintado como nunca pinté en mi vida, ni en la escuela. Me fue bien y a la galería también, lo cual es siempre positivo. Viajé, y esta vez, de vacaciones por fin. Volví a regañadientes a esa nación (un poco más gris de lo que la pintan) llamada Solteralandia.

He trabajado duro para conseguir los proyectos en los que ya estoy trabajando para el 2007.

Este año me aferré con garras y dientes a esa sensación con la que volví de Irlanda; el no comprometer quien soy para complacer a nadie. Lo cual terminó en un corte de pelo radical y sexy y del que no me arrepiento. En este diciembre, soy más yo que nunca.

Este año, tengo el bat de madera en la mano.
Para el 2007, quiero Piñata.

Les deseo un Feliz Año Nuevo, espérenlo con los ojos enormes, y la felicidad en el alma, yo sé lo que les digo.

2 comentarios:

{ the Purple Dodo } dijo...

Aaaaaahhh.... las piñatas que hacia nuestro padre...
Esa gallina fue la ultima... fantastica...
Especialmente diseñada para que cuando llegara el momento el viejo jalara una cuerda y la gallina pusiera su huevo de dulces, sin arruinarla...

Yo recuerdo (por foto) una mariposa y un caracol, y por fulminante grabacion en las neuronas, un cocodrilo tan grande que tras la fiesta lo use de disfraz, arrastrandome por el suelo hasta que simplemente se desintegro del uso...

---suspiros---

Patricia Villanueva dijo...

Eso mismo. El viejo era un genio.